miércoles, 13 de febrero de 2019

Liga 2018-19. Jornada 23. Athletic-Barça. Empate y gracias a Ter Stegen ante un bullicioso Ahtletic

El partido de la pasada jornada es de esos que me pilla jugando. Sí, a mi edad, todavía jugando. Porque más allá de un compromiso familiar ineludible como ante el Valencia, lo que realmente me hace perderme los partidos del Barça es que me coincidan en horario con los de mi equipo, el Sallema. Esta vez, el partido acababa justo a la hora de comienzo en San Mamés, así que apenas me perdí el primer cuarto de hora, y entre cervezas y comentarios sobre el partido recién terminado (en derrota desgraciadamente), llegamos al descanso viéndolo en el bar. De ahí a casa, para perdernos lo mínimo de la segunda parte, que fue, precisamente lo mejor del Barça en todo el partido. Así, que fue un partido visto a retazos.


Tras los dos empates en el Camp Nou ante Valencia en Liga y Real Madrid en Copa, el Barça visitaba el nuevo San Mamés (qué campo más bonito, por cierto) sabiendo ya que su nuevo perseguidor eran los merengues, que habían dado buena cuenta del Atleti en el Metropolitano en un derby más lleno de polémica que de fútbol. Valverde volvía al estadio que tantos años le acogió, tanto en el césped como en el banquillo, y dispuso una alineación incluyendo ya a un todavía algo reservado Messi.

La alineación estaba marcada por dos ausencias. La primera, la del arma más devastadora que tiene el Barcelona para atacar el espacio, Jordi Alba y su A-18. La acumulación de tarjetas obligaron a situar a Semedo a pierna cambiada, pese a haberse llevado a Miranda, al que dejó en la grada en una incomprensible decisión. Semedo estuvo más que correcto, pero nunca pudo replicar ni parcialmente la amenaza que supone la motocicleta de L´Hospitalet. La segunda, por lesión y por un tiempo mayor, la de Arthur, que dejaba huérfano el mediocampo de centrocampistas de toque y asociación. Rakitic y Vidal copaban los interiores para dolor de ojos de los líricos como yo.

El Athletic empezó el partido con mucha intensidad y presión, como no podía ser de otra manera, encomendándose a los valores propios que se pueden esperar de un equipo del Athletic: fuerza, garra y velocidad. Durante buen rato se hicieron acreedores de un gol que les pusiera en ventaja, pero nuestro alemán con guantes no estaba dispuesto a permitir ultraje alguno a su marco. Nos dejó una parada para la posteridad por su belleza en un vuelo a mano cambiada con el cuerpo extremadamente arqueado para palmear a córner un gran disparo de Susaeta. Y también negó a Raúl García una semichilena desde dentro del área. El Barcelona apenas despertó al final con un par de arreones de Messi, con balón al larguero incluido en globo, y un par de pases de la casa. Poco, muy poco.

Sin embargo, el arranque de la segunda parte fue diferente. El Barcelona comenzó a controlar el balón de manera asidua en el último tercio del campo, pese a la falta de finura de sus interiores, especialmente un Vidal muy desacertado en la ejecución. Su cambio por Aleñá hacía presagiar todavía un mayor dominio territorial azulgrana, pero en ese momento Gaizka Garitano decidió hacer entrar al jugador que cambiaría el resto del partido, Iker Muniaín. El pequeño mediapunta dio la pausa necesaria al equipo con el balón y a la vez la aceleración precisa para volver a poner en aprietos al infranqueable Ter Stegen, que se sacó una parada todavía más salvaje que la de la primera parte, sacando un brazo fuerte imposible en mano a mano con Iñaki Williams. Pese a la entrada de Dembélé en el campo, ya recuperado de su lesión, el Barcelona no mostró en ningún momento peligro suficiente como para pensar en llevarse el partido.

Al final, el empate no puede considerarse un mal resultado, y más viendo el desarrollo del partido, pero deja un poso de preocupación, sobre todo referente al verdadero desgaste que un año más haya podido dejar la Copa en una plantilla, con media docena de jugadores clave por encima de la treintena. Esperemos acontecimientos, y aprovechemos esta semana completa de descanso competitivo hasta la llegada el sábado al Camp Nou de un Valladolid en quizás el momento más delicado de toda la temporada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario