lunes, 22 de mayo de 2017

Jornada 38. Barça-Eibar. Alegoría de la temporada blaugrana

El Barça se asomaba a la última jornada de Liga, dependiendo de los errores de terceros para poder revalidar el campeonato; en buena parte por sus descuidos ante rivales sensiblemente inferiores durante la temporada, aunque de esto ya tendremos tiempo de hablar largo y tendido. El último rival que se presentaba en el Estadi era el muy meritorio Eibar de Mendilibar, cuya irreprochable actitud en el campo en un partido donde no se jugaba nada, habla muy a favor del club, del entrenador, de los jugadores y de la Liga en general.


Gerard Piqué no se pudo recuperar de la enfermedad que le mandó al hospital la semana anterior, aunque sí Sergi Roberto, una vez cumplido el partido de sanción por acumulación de tarjetas en Las Palmas, donde fue sustituido por un extraordinariamente desafortunado Digne. Así que se repetía el once de Las Palmas, con el sorprendente Marlon compartiendo zaga con Umtiti, y el resto, el teórico once de gala azulgrana.

Enfrente, el Eibar comenzó el partido con una importante presión a la salida de balón azulgrana que en los primeros minutos ocasionó numerosos problemas, quizás porque no se esperaban que el equipo armero se empleara con semejante intensidad. Era la primera señal de que el partido iba a sacar a relucir lo que ha sido la temporada azulgrana, y el primer episodio fue el de los problemas en la salida del balón desde atrás en una fría entrada al partido, que durante gran parte de la temporada acababan con un primer gol azulgrana tras pasar algunos minutos de apuro, siendo superado por el adversario, sin importar su clasificación en el campeonato. Pero esta vez ocurrió lo contrario, y el japonés Inui adelantó al Eibar en un dificilísimo remate de volea en el segundo palo tras bote, poniéndola en la escuadra en una nueva descoordinación del sector defensivo derecho culé, al cerrar demasiado Sergi Roberto y no estar atento Rakitic, que llegó tarde al área, a coger a su hombre.

A continuación, apenas un minuto después del gol del Eibar, comenzó la catarata de ocasiones fallidas (extrañamente, todo hay que decirlo) por parte de la delantera azulgrana, con mención especial para Luis Suárez, que falló no menos de media docena de ocasiones claras o muy claras, y junto a sus compañeros consiguieron subir a la categoría de jugador de la jornada a otro portero que pasó por el Estadi, esta vez el gallego Yoel. Aun así, poco antes del descanso, en su segunda aproximación del partido, el Eibar pudo irse a los vestuarios con un segundo gol de ventaja, al fallar a bocajarro, con el portero en el suelo, tras un despeje demasiado centrado de Ter Stegen. Ya en el descanso, Sergi Roberto con molestias dejaba su lugar a André Gomes, que se estrenaba de lateral. En otro botón de muestra de lo que ha sido la temporada: un chaval del filial y un medio ofensivo formando parte de la última línea defensiva de la Liga, haciendo gala de la extraordinaria planificación deportiva que nos ha traído hasta aquí.

El comienzo de la segunda mitad fue en la misma línea, quizás algo más intenso el Barcelona, pero a la primera oportunidad, otra vez el japonés Inui en un todavía más sensacional golpeo que en el primer gol, volvió a besar la escuadra, de nuevo tras tocar en el larguero. Las cosas se ponían ya imposibles, pues los terceros tampoco cedían desde el primer minuto. Se comenzaron a oír los primeros, aunque tímidos silbidos en el Estadi, que por otra parte apenas llegaba a los tres cuartos de entrada, a pesar de estar atestado de turistas, en otra muestra más de cosas que debemos repensar en el barcelonismo.

A partir de ahí, y ayudados por un gol en propia meta rápido del Eibar (parecía que o se lo metían ellos o nada), y pese a fallar caballerosamente ;-) Messi un inexistente penalti a Alba en otra grandiosa actuación de Yoel, el Barça fue inclinando el campo hacia la portería armera, y en un córner, Suárez, por fin, tras tocar Alcacer en el primer palo, empataba. A continuación, un, a primera vista, clarísimo, pero más dudoso en las repeticiones, penalti a Neymar, que dejaba con diez al Eibar por segunda amarilla del "futurible culé" Capa, era marcado, esta vez sí, por Messi, dando la vuelta a la tortilla, aunque de manera estéril en cuanto a disputar el Campeonato se refiere.

De ahí al final, más oportunidades, en un partido que quizás contó con una de las mayores estadísticas de ocasiones a favor de toda la temporada, que siguieron siendo desaprovechadas. Sin embargo, el mejor jugador de la historia se reservaba una última ofrenda al Estadi, a Luis Enrique en su despedida y al fútbol en general, y ya en el descuento, recogió un rechace de un nuevo mano a mano fallado por Suárez en el centro del campo, y zigzagueando según iban apareciendo rivales, se fue filtrando hasta dentro del área contraria, donde definió con la facilidad que le había faltado al equipo, incluido él, en todo el partido, para seguramente marcar uno de los mejores goles de la temporada en Europa. Otra barbaridad, también en línea con la temporada, absolutamente sobrenatural del rosarino, que quizás haya sido el responsable directo o indirecto de no menos de 50 puntos de los 90 con los que ha acabado el equipo. Y aun con este tío a este nivel, no hemos ganado la Liga. Para hacérselo mirar muy bien.

Y servidor, viviendo como vive rodeado de madridistas, no tiene otra que felicitar al campeón de Liga. Al menos me alegro por mis muchos y buenos amigos madridistas. Hoy, también hay que decirlo, me acuerdo de algunos tropiezos que podrían haber evitado que ese título fuera multitudinariamente festejado anoche en Cibeles, pero ya tendremos tiempo para hablar de lo que ha pasado esta temporada en la Liga.

Así, de una manera agridulce, cierro mis resúmenes de los partidos del Barça en Liga este año. Quedo a la espera de la final de Copa del próximo fin de semana, para poderle poner nota definitiva a la temporada azulgrana, que seguro que no será tan positiva como ayer al finalizar el partido se vanagloriaba nuestro ínclito presidente, que sigue viviendo en su burbuja de octogenarios aduladores, paniaguados directivos, incompetentes ejecutivos e interesados periodistas cavernarios que impiden no ya su marcha, lo que sería altamente deseable, sino un mínimo análisis crítico del ejercicio de la presidencia que está perpetrando.

Podéis seguirme en Twitter en  @culedechamberi y en Facebook, donde seguiré dando guerra pese a haber acabado ya la Liga.



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