martes, 15 de enero de 2019

Liga 2018-19. Jornada 19. Barça-Eibar. Partido resuelto en cinco minutos de vendaval ofensivo de los tres de delante

Cada año, a la vuelta del periodo navideño, además de volver la Copa, esta vez con resultado doloroso para el Barça al perder en Orriols, se llega al ecuador del Campeonato de Liga. Este año, desde la semana pasada ya conocíamos el campeón de invierno, título más honorífico que otra cosa pero buen indicador para predecir el futuro campeón, pues en el presente siglo, apenas en cinco ocasiones no ha campeonado (que diría el Cholo Sotil) a final de primavera el que viró la primera vuelta en cabeza de la clasificación. Bien es cierto que en dos de esos cinco casos, fue el Barcelona quien se vio apeado a final de curso, en la temporada de la autocomplacencia de Rijkaard y del teletexto de Txiqui Beguiristáin (2006/07) y en la fatídica temporada del Tata Martino (2013-14).



Este pasado domingo, para cerrar esta primera vuelta, el Eibar de Mendilibar se presentaba en el Camp Nou. Un equipo intenso, valiente, enfocado en dos ejes, la presión y los centros desde las bandas, que no suelen ser sencillos de afrontar para el Barça de Valverde, pero que sin embargo no venía con la mejor de las rachas, pues tras apabullar al Madrid en Ipurúa llevaba encadenados 5 partidos sin conocer la victoria. Valverde, colocó un once con la novedad de Coutinho acompañando a Messi y Suárez arriba en detrimento del últimamente titular Dembélé, y la vuelta al once de Arthur por el hiperactivo Vidal. El partido comenzaba con una presión asfixiante del equipo armero, llevando hasta casi Ter Stegen sus jugadores de banda y al punta Enrich. Valverde ante esto tomó la decisión de adelantar a Rakitic para que pudiera recibir detrás de la presión eibarresa, mientras Sergio y Arthur daban salida y volumen de juego. Los problemas de Rakitic en el giro, evitaron que esta solución fuera todo lo exitosa que se pretendía, aunque bien es cierto que evitó pérdidas que expusieran a la defensa culé.

La versión más terrenal de Messi durante toda la tarde, con muy pocos detalles para los que nos suele tener acostumbrados, pudo sortearse con un soberano partido de Luis Suárez, y una mejoría apreciable en la aportación de Coutinho. Entre los dos últimos, tras un balón de Busquets rompiendo líneas a un toque, crearon en dos paredes una hermosa combinación que dejó al uruguasho frente a Riesgo, al que batió con un complicado remate tras haberse dejado un tanto atrás el balón en el penúltimo toque. De ahí, poco más que comentar hasta el descanso.

El partido estaba vivo, pero apenas cinco minutos de vendaval ofensivo azulgrana, con dos goles de Messi y otra vez Suárez, además de una ocasión clarísima para cada miembro del tridente ofensivo resueltas por tres aciertos de Riesgo en portería, dejaban ya un 3-0 que certificaba la victoria local. Aprovechó Valverde para dar descanso a Busquets, muy criticado últimamente por la parroquia culé, pero todavía absolutamente imprescindible en el juego azulgrana, pues yo sigo en mi manida teoría de que Busquets siempre es un síntoma, no una causa del mal juego azulgrana. La entrada de Dembélé parecía darnos unos minutos de Coutinho en el interior, pero acabó colocando a ambos como referentes de banda en un 4-4-2 o 4-2-3-1, en función de la posición de Messi, con lo que me quedé con las ganas de ver a Coutinho de interior en un partido resuelto y tras haber recuperado confianza durante su muy buena primera hora de juego.

El partido se cerró sin demasiados sobresaltos, con otra portería a cero para MAtS, en lo que parece una vuelta a cierta solidez atrás, y un Luis Suárez que en caso de ser capaz de mantener el nivel para abril puede ser, junto a Coutinho la diferencia entre quedar apeados en cuartos de final de Champions y luchar por el título. Sus dos golazos, con definiciones de impecable ejecución, su asistencia a Messi, y la finura en la combinación que suele ser indicador inequívoco de estar en su mejor momento de juego, llenan de esperanza el asalto a la segunda mitad de la temporada.

La Bestia Parda, por su parte, en un partido bastante gris, siguió sumando para el Bestiapardómetro con un golito que deja los registros como siguen:





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